Ayer se celebró el segundo seminario del ciclo del Observatorio contra las pseudociencias, pseudoterapias, intrusismo y sectas sanitarias (OPPISS) de la Organización Médica Colegial (OMC), ‘Actualización del marco legal en intrusismo sanitario y pseudoterapias’ en el que se puso de manifiesto la necesidad de informar con rigor a los pacientes para velar por su seguridad, defender la medicina y el método científico.

En la sesión moderada por la Dra. Rosa Arroyo, vicesecretaria del CGCOM, intervinieron Ofelia de Lorenzo y Aparici, directora del Área Contenciosa y socia de De Lorenzo Abogados y vicepresidenta de la Asociación Española de Derecho Sanitario (AEDS), además de miembro de la Asociación Mundial de Derecho Médico; Mercedes Martínez Pérez, abogada en la Asesoría Jurídica del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB); y María Pindado Galán, abogada y coordinadora de la Unidad de Derechos de la Confederación Autismo España.
 
La Dra. Rosa Arroyo puso de manifiesto que es necesaria “la alianza de todos en la lucha contra las pseudoterapias, las pseudociencias y el intrusismo”. Además, añadió que debemos estar al lado del paciente en esta compleja situación, que es la parte más vulnerable.

Los negociadores del Parlamento Europeo y de los Veintisiete han logrado un acuerdo político para ampliar el mandato del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por su siglas en inglés), lo que en la práctica supone un compromiso de reforzar la capacidad de vigilancia, prevención y reacción de la Unión Europea.

La agencia europea tiene vocación de coordinar y apoyar a los Estados miembro en la lucha contra enfermedades infecciosas, por ejemplo recabando información sobre epidemias u ofreciendo asesoramiento científico y formación.
 
Sin embargo, las diferencias en la respuesta de las autoridades nacionales ante la pandemia de coronavirus y la descoordinación entre capitales llevó a la Comisión Europea a demandar más poderes para la ECDC de cara a futuras crisis sanitarias.
 
Así, la actualización de la agencia permitirá crear una unidad de expertos europeos (o 'task-force') en materia sanitaria para ofrecer un mejor apoyo a la reacción a nivel local ante la detección de una enfermedad y asesorar tanto a los Estados miembro como a la Comisión Europea en la elaboración de planes de prevención.

La directora de la Agencia Europea del Medicamento, Emer Cooke, ha señalado este martes que la agencia cuenta con planes para acelerar la adaptación de las vacunas a la nueva variante ómicron si fuera necesario, un proceso que ha estimado que llevará entre tres y cuatro meses.

En una intervención en el Parlamento Europeo, Cooke ha querido mandar un mensaje de prudencia ante la nueva variante y ha insistido en que todavía se desconocen muchos elementos de la nueva variante para determinar si habrá que adaptar las vacunas existentes.
 
"No sabemos todavía si esto se necesitará, pero en todo caso tenemos preparados planes de contingencia. Trabajamos con los reguladores porque esperamos lo mejor, pero estamos preparados para lo peor", ha afirmado la responsable de la EMA.

En todo momento ha recalcado que las vacunas existentes siguen siendo efectivas contra las variantes que circulan en Europa. "Sabemos que el virus está mutando y habrá un punto en el que tengamos que cambiar el enfoque actual", ha expuesto, insistiendo en que las vacunas actuales protegen contra el coronavirus y reiterando el consejo de recibir la dosis de refuerzo.

El director general de la Organización Mundial de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha reclamado un acuerdo común y jurídicamente vinculante entre naciones para responder a futuras pandemias; "un acuerdo forjado a partir del reconocimiento de que no tenemos futuro sino un futuro común", ha señalado en la Asamblea Mundial de la Salud, que celebra una reunión extraordinaria con el objetivo de acordar un tratado de preparación y respuesta ante futuras crisis sanitarias.

La falta de intercambio de información y datos por parte de muchos países en los primeros días de la pandemia han obstaculizado la capacidad colectiva; del mismo modo, la falta de intercambio de muestras biológicas obstaculizó la capacidad colectiva para comprender cómo evolucionaba el virus"; mientras que la falta de intercambio de equipos de protección personal, pruebas, vacunas, tecnología, conocimientos técnicos, propiedad intelectual y otras herramientas, obstaculizó la capacidad colectiva para prevenir infecciones y salvar vidas.
 
En definitiva, ha señalado ante los principales responsables de salud de los 192 estados miembros, la falta de un enfoque global "consistente y coherente" ha resultado en una respuesta "fragmentada e inconexa", que ha generado malentendidos, desinformación y desconfianza. "El tejido del multilateralismo se ha deshilachado", ha afirmado Tedros, para quien la Covid-19 ha expuesto y exacerbado debilidades fundamentales en la arquitectura global para la preparación y respuesta ante una pandemia.

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