El presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Dr. Serafín Romero, señaló que “el gran problema que tiene hoy el médico de Atención Primaria es el tiempo” y por eso “necesita ser el dueño de su agenda”, en el marco del X Encuentro Interautonómico sobre protección jurídica del paciente en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, patrocinado por el Gobierno de Cantabria, donde analizó la situación y retos de futuro de la Medicina de Familia

El Dr. Serafín Romero, especialista en Medicina de Familia, señaló que el médico de Atención Primaria “es un especialista, cuya herramienta clave es el conocimiento especializado del enfermo y el uso terapéutico de la relación médico-paciente” y manifestó que se trata de un profesional que adquiere “un compromiso con la persona, con su familia y con la comunidad”. 

“Nadie duda de los grandes avances que se han dado desde que en España se decidió convertir la Medicina de Familia en una especialidad. A la cercanía y la vocación se ha sumado el trabajo en equipo, la formación, la investigación y la compaginación de tareas en diferentes ámbitos”, explicó. 

El Dr. Romero recordó que “siempre se nos ha dicho que éramos la puerta del sistema y de entrada no lo veíamos con malos ojos, se reconocía el papel del médico de Atención Primaria y pensábamos que con esto jugaríamos en un “nivel superior”, la realidad es que sentimos que más que la puerta somos el portero. Nuestro verdadero rol, a lo que deberíamos seguir reivindicando, es a convertirnos en “el centrocampista del sistema”, aquel que es capaz de distribuir, regular la velocidad de las decisiones  y saber hacer una “falta” si es necesario . Pero, en la actualidad, este planteamiento es una utopía. "Hay que replantear el sistema sanitario y centrarlo la Atención Primaria". 

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El Foro de la Profesión Médica (FPME) presentará mañana miércoles en la sede del Consejo General de Colegios de Médicos (CGOM) un documento para solicitar a las autoridades competentes que la relación médico-paciente sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad a salvaguardar por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)

El documento elaborado por un Grupo de Expertos en el seno del FPME pretende fijar las bases para alcanzar ese reconocimiento y hacer partícipe del mismo a la sociedad, a las instituciones públicas y, sobre todo, a los pacientes, para lo cual se cuenta con el apoyo de las principales asociaciones que les representan.

El Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad (PCIH) tiene como fin salvaguardar aquellas prácticas vivas en las comunidades humanas que, con un fuerte peso de la tradición, merecen ser inscritas en las listas patrimoniales de la UNESCO.

El Foro de la Profesión Médica está integrado por la Organización Médica Colegial (OMC), la Federación de Asociaciones Científico-Médicas Españolas (FACME), la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), la Conferencia Nacional de Decanos de Facultades de Medicina de España (CNDFME), el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud (CNECS) y el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM).

En la rueda de prensa intervendrán:  Dr. Serafín Romero, presidente de la OMC; Dr. Patricio Martínez, coordinador del proyecto; y Dr. Miguel Ángel García, secretario de Estudios Profesionales de CESM

Convocatoria: 

Día: Miércoles, 12 de julio  Hora: 12,00 h.

Lugar: Sede del CGCOM. Pza Cortes, 11 Madrid Confirmación asistencia Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Teléfono 914317780 ext. 144

Fuente: medicosypacientes.com

Recientes datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) correspondientes a 77 países muestran que la resistencia a los antibióticos está haciendo que el tratamiento contra enfermedades de transmisión sexual (ETS) como la gonorrea, sean cada vez más complejo

Cada año, se estima que 78 millones de personas están infectadas con gonorrea, una patología que afecta a los genitales, el recto y la garganta. Las complicaciones de esta patología se observan desproporcionadamente en mujeres, incluyendo la enfermedad inflamatoria pélvica, el embarazo ectópico y la infertilidad, así como un mayor riesgo de VIH.

"La bacteria causante de la gonorrea (el gonococo) son particularmente inteligentes. Cada vez que utilizamos una nueva clase de antibióticos para tratar la infección, las bacterias evolucionan y se vuelven resistentes", según la Dra. Teodora Wi, funcionaria médica del departamento de Reproducción Humana en la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algunos países -sobre todo los de ingresos altos, donde la vigilancia es mayor- registran casos de infección que no son tratables por los antibióticos conocidos. "Estos casos pueden representar solo la punta del iceberg, dado que los países de menores ingresos, donde la gonorrea es más frecuente, carecen de sistemas para diagnosticar y notificar las infecciones intratables", agregó la Dra. Wi.

La disminución del uso del preservativo, el aumento de la urbanización y los viajes, las tasas de detección de infecciones deficientes y el tratamiento inadecuado o ineficaz contribuyen a este aumento. 

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España se sitúa en quinto lugar en la lista de países de la Unión Europea por número de habitantes y representa el 9,1% del conjunto de la población europea, a pesar de que se mantiene entre los países con una menor tasa de nacimientos (cuarto por la cola, con una tasa del 8,7 por mil), según los datos de la Agencia Europea de Estadística (Eurostat)

La Unión Europea contaba con 511,18 millones de habitantes a 1 de enero de este año, una cifra que mejora levemente los 510,3 millones de enero de 2016.

Además, el número de nacimientos y de fallecimientos fue prácticamente idéntica (5,1 millones), lo que deja la variación natural en valores neutro, por lo que la agencia Eurostat atribuye a la inmigración que la población haya podido crecer este año.

Por países, Alemania (82,8 millones), Francia (67 millones) y Reino Unido (65,8 millones), son los Estados miembro con mayor peso poblacional, seguido de Italia (60,6 millones) y de España (46,5 millones). Un total de 18 países han crecido en número de residentes y diez han bajado sus cifras.

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La Asamblea General de la Organización Médica Colegial (OMC) en su reunión del pasado sábado aprobó una Declaración de la Comisión Central de Deontología (CCD) sobre el secreto médico en la que se indica que ni este ni el derecho a la confidencialidad "son absolutos", sino que existen excepciones cuando entra en juego la salud o la vida de terceras personas. Asimismo, recomienda a los médicos pedir consejo a su Colegio profesional ante situaciones conflictivas relacionadas con estos casos

La Comisión Central de Deontología de la OMC es consciente de que la revelación del secreto médico, aún para proteger a terceros o a la sociedad, plantea al médico un gran problema ético no exento de responsabilidad legal. Ello le ha llevado a elaborar una declaración sobre el secreto profesional, defensa social y protección de riesgos laborales. 

La CCD recuerda que el Código de Deontología Médica permite la revelación del secreto médico en sus justos límites y como algo excepcional en determinadas situaciones. En la actualidad, la concepción del secreto como obligación absoluta ha cedido mayoritariamente frente a un proteccionismo relativo. Existe consenso a la hora de admitir la existencia de excepciones, pero solo cuando entra en juego la salud o la vida de terceras personas. 

El deber de secreto se debe al respeto a la autonomía del paciente, a la existencia de un pacto implícito en la relación clínica, a la confianza social en la reserva de la profesión médica y a la lealtad, por la que se espera que el facultativo haga uso de la información sólo para la finalidad para la que fue recogida. 

La Asociación Médica Mundial, en su revisión de Ética Médica de 2015, manifestó que “la Medicina hoy es más bien una actividad social que algo estrictamente individual y justifica que en casos excepcionales el médico tenga que poner los intereses de otros por encima de los pacientes”. Por tanto, “el secreto médico es esencialmente un bien social y si su revelación resulta positiva para la sociedad, el médico ha de valorar por una parte el bien social que puede significar y, en caso contrario, la revelación del secreto frente al mantenimiento del mismo”.

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