La calidad del aire ha experimentado “grandes progresos” en Europa y América del Norte durante la última década, donde se ha reducido la contaminación atmosférica, mientras que este problema de salud pública ha aumentado o se mantiene en el sudeste asiático.

La directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la española María Neira, hizo esas consideraciones este jueves en una rueda de prensa en Cartagena de Indias (Colombia), donde hoy concluye la II Conferencia Mundial sobre Contaminación del Aire y Salud, que ha reunido en esa ciudad a cerca de 750 participantes durante tres días.

“Ha habido, evidentemente, grandes progresos desde 2015. Probablemente, esos grandes progresos se concentran sobre todo en Europa y en Norteamérica. Pero ha habido grandes progresos, en general, excepto algunas regiones, como el sudeste asiático, donde el problema se ha estabilizado o aumentado con respecto a 2015. Pero hay una concienciación mucho más grande del problema”, apuntó Neira.

Indicó que en Latinoamérica se ha producido también una “mejora” en los niveles de contaminación. “Querríamos mucho más, pero ha habido grandes avances”, añadió.

CHINA E INDIA

Neira subrayó que se ha avanzado en el seguimiento de la calidad del aire y ahora hay más concienciación sobre ello, así como más demanda de los ciudadanos en este sentido.

“Ha habido grandes progresos a nivel mundial como el de China, que era uno de los países más contaminados del mundo y, en este momento, está demostrando de forma científica y comprobable que está reduciendo sus niveles de contaminación de aire”, señaló.

Por el contrario, comentó que “India sigue teniendo grandes dificultades y desafíos” y sus ciudades más pobladas están entre las más contaminadas del mundo. Y precisó que existen problemas de medición de la calidad del aire en África, donde se realizan estimaciones sobre la contaminación.

“Por lo tanto, nos queda mucho por hacer, pero sí veo grandes progresos desde 2015- Espero que, a partir de ahora, ese crecimiento en cuanto a progresos sea exponencial”, apostilló, antes de agregar: “Desde el punto de vista de Organización Mundial de la Salud, no vamos a reducir ningún esfuerzo, al contrario: estaremos cada vez más encima de este problema porque realmente se nos va la vida en ello”.

SIETE MILLONES DE MUERTES

Por otro lado, Neira recalcó que la contaminación del aire es el segundo factor de riesgo con más muertes, solo por detrás de la hipertensión arterial, y “cada año se lleva por delante la vida de siete millones de personas”.

“Son siete millones de vidas que desaparecen cada año. Si no desaparecen, dejan muchas enfermedades crónicas cardiovasculares. Nuestros hospitales están saturados con esas enfermedades crónicas que tienen que ver con esa exposición a la mala calidad del aire que respiramos”, apostilló.

No obstante, manifestó que existe “mucha evidencia científica” sobre la vinculación de la contaminación atmosférica y la salud, con más de 60.000 artículos científicos, con lo que, según añadió, “no hay excusas”.

“Tenemos un objetivo que queremos que se cumpla, que es la reducción de un 50% de la mortalidad causada por la contaminación del aire en el año 2040, pero eso es un objetivo muy poco ambicioso. Nadie va a tener límites a aquellos países que quieran ir más allá, por supuesto, están todos invitados a reducir esa mortalidad antes de 2040”, apuntó.

FUENTE: www.medicosypacientes.com

 


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