El primer taller del IV Congreso de Deontología Médica, que se celebra en el Colegio de Médicos de Málaga, abordó la atención médica al final de la vida y puso de manifiesto que se trata de un proceso que es un derecho del paciente y una obligación deontológica del médico. Los expertos explicaron que es un deber ético abordar con decisión la sedación en la agonía, incluso cuando de ese tratamiento se pudiera derivar, como efecto secundario, una anticipación de la muerte.

En la mesa, organizada por la Comisión Andaluza de Deontología Médica, estuvo moderada por el Dr. Joaquín Fernández-Crehuet, presidente del Comité Organizador, intervinieron el Dr. Jacinto Bátiz, miembro de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial (OMC), José María Domínguez,  especialista en Medicina Intensiva y experto Bioética y Ética Asistencial del Hospital Universitario Virgen del Rocío y Dr. Rafael Gómez, responsable asistencial Fundación CUDECA.

El Dr. Joaquín Fernández-Crehuet comentó que entre los cuatro fines de la Medicina propuestos por el Hastings Center, tres se refieren a situaciones directa o indirectamente relacionadas con el proceso de morir como el alivio del dolor y el sufrimiento, la atención y curación de los enfermos curables y el cuidado de los incurables, y la evitación de la muerte prematura y la búsqueda de una muerte tranquila.

Desde enero de 2014 hasta marzo de 2017 un total de 3.340 personas han sido excluidas del Sistema Nacional de Salud (SNS) en España, según han informado las organizaciones que integran la Red de Denuncia y Resistencia al Real Decreto Ley 16/2012 (REDER). Justo cuando se cumplen 5 años de la aprobación del Real Decreto, este organismo ha hecho público su informe 'Cinco mitos para cinco años de exclusión sanitaria' donde "desmienten" algunos argumentos que se esgrimieron para justificar la necesidad de que entraran en vigor estas medidas legislativas

El informe además recoge que de las 3.340 personas excluidas del SNS, 1.840 se encuentran en situación administrativa irregular, 146 mujeres embarazadas, 243 menores, 26 solicitantes de asilo y 341 casos de denegación o de facturación indebida de la atención en urgencias.

Estas cifras constituyen, para REDER, una muestra que constata la existencia de "una grave situación con una dimensión real mucho mayor". De hecho, han denunciado que "ni siquiera se han respetado los casos de las personas que tienen que acudir a urgencias para ser atendidas, ni los de quienes sí tienen derecho a recibir asistencia sanitaria (mujeres embarazadas, menores, víctimas de trata y personas solicitantes de asilo)".

Gracias al acuerdo entre el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y la Asociación Infantil Oncológica de la Comunidad de Madrid (ASION) está prevista la puesta en marcha de diferentes investigaciones genéticas que partirán de un estudio que va a permitir incrementar las posibilidades sobre el conocimiento de las bases moleculares del cáncer infantil.

Mediante este convenio se pondrán en marcha diferentes estudios genéticos que partirán de un estudio genético-molecular personalizado del tumor, basado en las técnicas más modernas de secuenciación de ADN (secuenciación masiva), para caracterizar las alteraciones genéticas más relevantes presentes en el tumor:

La información obtenida se integrará con bases de datos farmacológicas, de ensayos clínicos, etc…, para identificar los tratamientos potencialmente más eficaces Así mismo se elaboran informes comprensibles en base a la información generada, que sean realmente útiles al clínico.

Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Madrid y el Ingesa, que gestiona la Sanidad de Ceuta y Melilla, son las únicas que han cumplido alguno de los diez puntos de su Decálogo para una Atención Primaria de calidad y para ellas fueron los reconocimientos del Foro de Médicos de A.P. durante los actos conmemorativos del Día Nacional de la Atención Primaria, celebrados ayer  en Toledo.

El acto celebrado en la Consejería de Sanidad de Castilla-La Mancha, reunió al consejero, Dr. Jesús Fernández Sanz así como otras autoridades sanitarias, entre ellas, el gerente de Atención Primaria de Toledo, Javier Carmona, y el director general de Calidad y Humanización de la Asistencia Sanitaria, Rodrigo Gutiérrez, la gerente de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, Marta Sánchez Celaya, además de los principales representantes del Foro de Médicos de Atención Primaria: Dres. Serafín Romero (OMC); Antonio Fernández-Pro (SEMG); José Luis Llisterri (SEMERGEN); Salvador Tranche (semFYC); Concha Sánchez Pina (AEPap); y Gabriel del Pozo (CESM). Por parte de la OMC asistieron también su secretario general, Dr. Juan Manuel Garrote, además de los representantes nacionales de A.P. rural y urbana, Dres. Josep Fumadó y Vicente Matas, respectivamente.

Antes de decidir la implantación de un stent a un paciente con enfermedad coronaria, debe haber una técnica que evidencie un estrechamiento relevante en alguna de dichas arterias. Hasta ahora, en la mayoría de los casos, esta evaluación se realiza mediante angiografía, una técnica de imagen que permite ver los estrechamientos en las arterias rellenas de contraste pero que, sin embargo, no proporciona una información fidedigna sobre la repercusión de los estrechamientos y que, por tanto, puede llevar a implantar un stent o realizar otro tipo de intervención cardiaca en pacientes que realmente no lo necesitan

Para evitar este hecho, en los últimos 20 años se ha utilizado una tecnología alternativa con un nivel de sensibilidad diagnóstica mucho mayor: la reserva fraccional del flujo coronario (FFR), medida mediante una guía de presión coronaria (un filamento flexible y muy fino, equipado con un microsensor y que se avanza dentro de las arterias coronarias para evaluar los cambios de presión causados por los estrechamientos). Sin embargo, a pesar del alto grado de recomendación del FFR en las guías de práctica clínica internacionales, esta técnica apenas se utiliza más allá de un 15% de los casos. Uno de los motivos aducidos para explicar una utilización tan baja del FFR es que este índice requiere el uso de un fármaco vasodilatador, la adenosina, que supone una ralentización del procedimiento hospitalario y frecuentemente causa durante el estudio efectos secundarios a los pacientes, como dolor de pecho, sensación de ahogamiento o náuseas.